Propiedades y beneficios de la Manteca de Karité

 

Extraído de las nueces del Árbol Karité originario de África del Oeste, la Manteca de Karité es un ingrediente natural que se mantiene sólido a temperatura ambiente. El Árbol Karité da como fruto unas nueces que se machacan, hierven y manipulan para extraer una manteca de color claro a la que se le conoce como Manteca de Karité. Esta manteca está principalmente compuesta por ácido oleico, ácido esteárico y ácido linoleico entre otros. En contacto con la piel se derrite debido al calor corporal adquiriendo una textura más líquida que se absorbe fácilmente por la piel.

 

La Manteca de Karité es conocida por sus muchas propiedades entre las que destacan su capacidad curativa e hidratante beneficiosa para diferentes afecciones cutáneas. También tiene propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas que contribuyen en el bienestar de la piel. A menudo se utiliza como hidratante en cremas, lociones y otras emulsiones para el cabello y la piel. Es rico en grasas que le confieren propiedades emolientes e hidratantes y también ha demostrado tener una acción antiinflamatoria y antioxidante. De esta forma puede ayudar a reducir la inflamación de las pieles dañadas y a reparar los daños causados por los radicales libres.

 

También contiene vitaminas A y E que ayudan a mantener la salud de la piel además de proteger la piel de los daños de los rayos solares. Estos componentes le confieren un factor de protección solar medio que además calma la piel seca y mejora su elasticidad mediante sus agentes anti-envejecimiento.

 

Entre sus componentes principales encontramos:

 

  • Ácidos grasos: la Manteca de Karité contiene cinco ácidos grasos principales como el palmítico, esteárico, oleico, linoleico y araquídico. El ácido esteárico le proporciona su consistencia sólida mientras que el ácido oleico influye en la dureza o suavidad de la manteca.
  • Compuestos fenólicos: La Manteca de Karité contiene 10 compuestos fenólicos que son conocidos por sus propiedades antioxidantes. Sin embargo, la concentración y el porcentaje relativo varía de región en región dependiendo del estrés ambiental que soportan los árboles.
  • Vitamina E: esta vitamina también conocida como tocopherol se encuentra en versiones diferentes en la Manteca de Karité. Sin embargo, como en el caso de los compuestos fenólicos, su concentración también fluctúa dependiendo del clima y otros factores como el método de extracción.
  • Vitamina A y vitamina F: se encuentran de forma natural en la Manteca de Karité. Estas vitaminas pueden ayudar a tratar las pieles afectadas por eczema o dermatitis además de ayudar a prevenir el envejecimiento prematuro.

 

 

Manteca de Karité Refinada y sin Refinar

 

Actualmente podemos encontrar diferentes marcas y variedades de Manteca de Karité en el mercado, pero lo más recomendable es consumirla pura, sin refinar, ya que es la forma más natural y en la que más nutrientes conserva. Al no estar procesada la Manteca de Karité tiene un color amarillento y puede contener algunas impurezas. Su extracción y elaboración manual le permiten conservar las vitaminas, minerales y otros nutrientes y propiedades.

 

Sin embargo, la Manteca de Karité refinada es una forma procesada del producto. Este producto pasa por diferentes procesos en los que se desodoriza, se blanquea y se le añaden perfumes, aditivos y conservantes con fines estéticos y atractivos para el consumidor. Todo este proceso hace que la Manteca de Karité resultante sea blanca y muy suave, pero cuantos más procesos se llevan a cabo mayor valor nutricional pierde el producto.

 

Además, si se pretende incorporar la manteca en la formulación de un producto cosmético, en ocasiones la procesan aún más para una incorporación más fácil destruyendo las propiedades restantes.